Misión

Organización ciudadana dedicada a preservar aves mexicanas en riesgo de extinción www.txori.org

lunes, 23 de junio de 2014

1ra. Pajareada veraniega en TXORI

Zapopan, Jalisco. ― La mañana de este domingo un grupo de entusiastas se reunió en las inmediaciones del bosque La Primavera para realizar una caminata de observación de aves silvestres y una visita interpretativa al Aviario TXORI, eventos organizados por la Red Observadora de Aves Guadalajara y Fundación Ornitológica Txori (FOT).

     Durante el recorrido, guiado por la ornitóloga Lizzy Martínez, los participantes pudieron observar e incluso fotografiar más de veinte especies, entre ellas el simpático carpintero bellotero, el escurridizo cuclillo canela y el siempre elegante pájaro péndulo. Al finalizar la caminata, el grupo se dirigió a las instalaciones de Aviario TXORI, donde Víctor Busteros ofreció una plática explicativa del proyecto de conservación que él dirige y acompañó a los visitantes durante un recorrido en el que pudieron conocer las especies en peligro de extinción que viven en el aviario.    

lunes, 13 de enero de 2014

Reproducir psitácidos en cautiverio para liberarlos

Por Víctor Busteros y Anthony McCulloch
Fundación Ornitológica Txori © 2014
Foto: Lafeber Conservation and Wildlife

¿Por qué criar aves psitácidas mexicanas si está prohibido su comercio? ¿Qué caso tiene esforzarse tanto para que se reproduzcan en aviarios sin obtener beneficio económico? La respuesta ―absurda para algunas personas― es preservarlas. Pero ¿se evitará su extinción conservándolas en cautividad?

     Lamentablemente el exacerbado crecimiento de la población humana y sus insostenibles prácticas de consumo han causado la extinción de muchas psitácidas y actualmente la inmensa mayoría de las aproximadamente 350 especies que aún existen en el mundo están seriamente amenazadas.

     Los criaderos de aves en peligro de extinción en cierta forma son reservorios que durante algún tiempo permitirán preservarlas artificialmente. Pero ¿qué hay de los organismos asociados a ellas?

     La ciencia ha demostrado que cuando una especie vegetal o animal es eliminada de un ecosistema se pone en riesgo el futuro del mismo, ya que cada organismo cumple con una función vital dentro de él. Por lo tanto, al desaparecer una especie es de esperarse que otras también lo hagan. De hecho, la extinción de una sola especie podría propiciar que la comunidad biológica sufra un desequilibro catastrófico. Así de frágil y compleja es la realidad.

     En apego al concepto anterior, los conservacionistas están convencidos que es imposible pensar en salvar una especie sin considerar su hábitat natural; es decir, el esfuerzo para preservarla debe ser integral.

     La crianza de aves en cautividad con fines de liberación ha demostrado ser una buena alternativa para la conservación. En México uno de los casos más representativos es el cóndor de California, una enorme rapaz extirpada de territorio nacional durante la primera mitad del siglo XX, especie que a partir de ejemplares nacidos en aviarios estadounidenses fue reintroducida en la sierra de San Pedro Mártir (Baja California), un reducto de su área de distribución original. El proyecto ha generado excelentes resultados, ya que las parejas liberadas no sólo se adaptaron a la vida silvestre, sino que también han logrado reproducirse de forma natural.

     ¿Y qué hay de los psitácidos? En el país existen veintidós especies nativas, todas bajo alguna categoría de riesgo por la sistemática destrucción de su hábitat y el tráfico de fauna silvestre. Algunas han sido totalmente erradicadas de extensas regiones; tal como ocurrió con la guacamaya roja (Ara macao) en Veracruz y el loro cabeza amarilla (Amazona oratrix) en buena parte del Occidente de México; aves de las que hoy, tristemente, podemos afirmar que hay más ejemplares en cautiverio que en libertad; la inmensa mayoría recluidos en jaulas reducidas, en soledad y por ende sin posibilidad alguna de reproducirse.

     Durante años se ha discutido la factibilidad de reproducir psitácidos en aviarios para repoblar zonas de las que fueron extirpados. Por supuesto uno de los criterios más importantes para llevarlo a cabo deriva de la evaluación del hábitat destino, siendo éste el principal impedimento en muchos de los proyectos que alguna vez se plantearon, ya que generalmente la degradación ecológica era tan severa que los expertos asumían no existían las condiciones mínimas necesarias para garantizar la supervivencia de las aves por liberar.

     Además, hasta hace unos años prevalecía la idea de que liberar psitácidos nacidos en cautiverio era condenarlos a una muerte segura. Pero las investigaciones de un pequeño grupo de ornitólogos demostraron lo contrario. Estudiando pequeñas poblaciones de pericos, que quizá fueron inducidos accidentalmente ―mascotas que escaparon o fueron liberadas por sus propietarios― en ambientes muy diferentes a sus áreas de distribución original, descubrieron que la adaptabilidad de estos animales es sorprendente. Hasta entonces nadie hubiera imaginado que psitácidos originarios de México progresan en libertad en ambientes suburbanos de Europa y Norteamérica, o que una especie sudamericana (Myiopsitta monachus) se está convirtiendo en una plaga en el hemisferio Norte.

     Desde luego, no todas las especies tienen la misma capacidad de adaptación. En nuestro país, por ejemplo, las guacamayas están entre las menos favorecidas, pues en vida silvestre dependen de ecosistemas y características ambientales particulares. No obstante, desde finales del siglo pasado en países de Centro y Sudamérica varios proyectos civiles, con el apoyo de gobiernos locales, emprendieron las primeras reintroducciones a la naturaleza de estas magníficas aves. Los resultados son bastante promisorios, ya que la mayoría de los animales liberados han logrado sobrevivir, y lo que es mejor, ya hay indicios de reproducción.

     ¿Y en México? El Instituto de Biología de la UNAM, Wildlife Conservation Society y los parques Xcaret y Los Aluxes, entre otras instituciones, unieron esfuerzos en un importante proyecto de conservación que ya comenzó a reintroducir guacamaya roja (Ara macao) en diversos sitios que formaban parte de su rango de distribución histórico en los estados de Chiapas y Veracruz. A partir de abril de 2013 se efectuaron las primeras liberaciones de ejemplares nacidos en el aviario de Xcaret. Los expertos esperan que las aves gradualmente se adapten al entorno natural y en unos años comiencen a procrear. El proyecto tiene el objetivo de seguir liberando guacamayas jóvenes que previamente son preparadas para que puedan sobrevivir en el medio silvestre.

     La reintroducción a la naturaleza de psitácidos nativos es una magnífica noticia que le da mayor valor y sentido al enorme esfuerzo que realizan decenas de aviarios que crían estos animales en México. Por supuesto falta mucho por hacer, sobre todo en el tema de integración, ya que es indispensable articular a los actores aislados en acciones colectivas coordinadas, tal como lo plantea Fundación Ornitológica Txori en su propuesta de Programa Nacional para el Rescate de los Psitácidos y su Hábitat (PRONAPSI). Por lo pronto es gratificante saber que ya se están dando pasos firmes para salvar de la extinción a los emblemáticos pericos, loros, cotorras y guacamayas del país. Enhorabuena y felicitaciones a los pioneros de esta gran iniciativa.

viernes, 13 de septiembre de 2013

La salud emocional de los psitácidos

Por Eva B. Prado y Víctor Busteros
Fundación Ornitológica Txori © 2013
Foto: Belize Bird Rescue

Quienes hemos tenido oportunidad de trabajar en santuarios de psitácidos, sabemos bien que el cuidado de la salud emocional es sumamente importante para prevenir enfermedades.

  Tal como ocurre con los seres humanos; los cuadros prolongados de aburrimiento, estrés, ansiedad o depresión, propician la aparición de males físicos. En nuestra experiencia, además, hemos comprobado que las aves psitácidas frecuentemente desarrollan enfermedades mortales a partir de crisis emocionales o sucesos traumáticos.

  En especial recordamos dos casos, el primero de una guacamaya en México que era muy apegada al cuidador del aviario en el que vivía. Lamentablemente el hombre falleció y ante su ausencia el ave entristeció, paulatinamente su condición se deterioró hasta que un virus oportunista cobró su vida. El segundo es el de 9 loros grises de origen silvestre que en  España fueron decomisados a traficantes y depositados en un refugio especializado. Pese a que recibieron atención veterinaria de primer nivel, en el transcurso de dos meses fueron muriendo uno a uno por diferentes enfermedades.

La ciencia ha demostrado que las aves psitácidas poseen un elevado nivel de inteligencia y raciocinio; tales características las convierten en criaturas sumamente sensibles a sucesos que alteran su vida. Desde luego, el peor trauma emocional que pueden sufrir es ser extraídas de su hábitat natural para confinarlas a jaulas, lo anterior se agrava cuando se les separa de su pareja u algún otro miembro de la bandada con el que mantengan vínculos afectivos.

       No hay que subestimar a los psitácidos que nacieron y han permanecido en cautiverio, son tan sensibles como sus congéneres silvestres. Cambiarlos de recinto, de compañeros o modificar cualquiera de sus hábitos de vida pueden desencadenarles problemas emocionales severos.

       Tener presente lo anterior es fundamental, ya que la primera responsabilidad de quienes poseen psitácidas en cautiverio es procurarles una vida lo más llevadera posible. Hacemos énfasis en que bajo ningún motivo se justifica el cautiverio de pájaros que proceden de la vida silvestre; ya que los únicos capaces de resistir ésta condición son aquellos que nacieron y siempre han vivido dentro de aviarios. A continuación enumeramos algunas recomendaciones:

1. Hospedaje:

       Antes que una jaula, se debe pensar que las aves psitácidas necesitan un albergue en el que se sientan cómodas y seguras. El espacio mínimo requerido variará según sea la especie; sin embargo, en cualquier caso deberá ser lo suficientemente amplio para que puedan volar. Se ubicará en un ambiente apacible, preferentemente en un jardín. Dentro, los animales deberán tener acceso al aire fresco, al sol y eventualmente a la lluvia, pero al mismo tiempo contarán con un sitio cubierto en el que puedan resguardarse de las inclemencias climáticas y pernoctar. El recinto, además, deberá integrar perchas y columpios de madera donde los pájaros puedan posarse confortablemente, así como los implementos necesarios para contener su alimento y agua. Asimismo nidos cuando se trate de parejas con potencial reproductivo.

2. Compañía:

       Un perico solitario siempre sufre más que aquel que comparte su recinto con un compañero. De hecho, no hay nada mejor para el bienestar psicológico de un ave cautiva que una pareja de su misma especie. No obstante, es importante recordar que, independientemente del sexo, las psitácidas son bastante quisquillosas en eso de la compatibilidad, por lo que habrá que ser cautelosos durante el proceso de emparejamiento.

3. Alimentación:

       Una dieta sana, suficiente y variada puede ser la diferencia entre un ave triste o feliz. Por eso, además de agua limpia y fresca, diariamente se les debe proporcionar una ración que incluya frutas, verduras, vainas, semillas y germinados. Asimismo alimentos que contengan calcio y proteína de origen animal. Ocasionalmente se les puede ofrecer como golosina alguna flor o fruto de la temporada, o bien una galleta o trozo de pan. En la medida de lo posible se deben evitar alimentos procesados y tener cuidado con aquellos que pueden ser tóxicos para las psitácidas. Adicionalmente es muy recomendable suministrarles periódicamente algún suplemento vitamínico.

4. Entretenimiento:

       Por naturaleza las aves psitácidas son curiosas y destructoras,  por eso una magnífica terapia ocupacional para combatir el aburrimiento es proporcionarles frecuentemente ramas tiernas de árboles o elementos de madera que puedan roer poco a poco. Algunos alimentos con cascaras duras, como las nueces, también ayudan a entretenerlas. Igualmente se pueden construir juguetes de madera o alimento que dispuestos de alguna forma dentro del recinto les signifique un reto alcanzarlos. Otro elemento que ayuda es una tina con agua en la que puedan bañarse para luego acicalar su plumaje. En fin, la mejor recomendación es observar a las aves y ser creativos. Es importante ser cuidadosos con las ramas o juguetes que se les suministran, ya que algunas maderas o sus recubrimientos pueden ser tóxicos, igualmente se debe tener precaución con la instalación de los mismos para reducir al mínimo el riesgo de  accidentes.